jueves, 11 de octubre de 2012

Mitos & Leyendas... es una sección fundamentalmente creada con la idea de incentivar la memoria patrimonial étnica, aparte de de proliferar la verdadera identidad cultural y ancestral de ‘nuestra gente’, para así promover y sobretodo conservar la enseñanza socio-cultural y tradicional de generación en generación.
Usted también puede hacerse partícipe y sugerir material de importancia para ser inmortalizado en ésta página – contáctenos.

La Llorona
Por: Wasolo  
Quibdó, Chocó - Colombia

Diseño: Waosolo
Personaje: La llorona
Material: Plastilina
Según la versión de los campesinos, la Llorona es una mujer soltera que tuvo un hijo y lo ahogó en una quebrada para borrar su deshonra, y Dios la castigo condenándola a espiar su crimen en todas las quebradas del mundo a donde lleva a su hijo entre sus esqueléticos brazos. Se dice que no cesa de llorar lastimosamente, implorando compasión. Su llanto es tétrico, desesperado, profundo y desgarrador.

Diseño: Waosolo
Personaje: La llorona
Material: Plastilina

La Llorona es una mujer flaca, con ojos brotados y el rostro macilento y cadavérico por el desgaste del llanto y del sufrimiento.
La infortunada mujer no solo hace presencia en las quebradas si no también en las riveras de los ríos, en los riachuelos y en las orillas de los montes.
Quienes la han visto y han escuchado sus lamentos dicen que el drama es inefable: hiela la sangre, pone los pelos de punta y petrifica.
Es, pues, la Llorona, la imagen de la madre que llora el infortunio de haber causado la muerte a su hijo y con gritos letales, angustiosos y conmovedores y con lágrimas amargas paga la deuda de su pecado mortal.
Algunas sociedades la relacionan con una religiosa que después de haber tenido un desliz sexual con un sacerdote, desesperada se suicida y, como una replica del Judío Errante, aparece tarde en las noches en los pueblos donde hay monasterios y conventos, derramando lagrimas y lanzando gritos estrepitosos, y profiriendo frases de pesar y arrepentimiento

La Bruja
Por: Wasolo  
Quibdó, Chocó - Colombia
Diseño: Waosolo
Personaje: La Bruja
Material: Plastilina
Hace 500 años en una noche de luna llena, se reunieron en plena selva chocoana, más de 50 mujeres que llegaron de distintos pueblitos del chocó y que tenían diferentes motivos para estar ahí, unas habían sido rechazadas por sus maridos. Otras se sentían ofendidas con su contraria, unas que juraban venganza, porque las sociedades las rechazaban por feas y chismosas, eran mujeres con ojos alborotados, flacas y huesudas, algunas muecas, con la nariz alargada, la boca puntiaguda y el pelo alborotado.
A eso de las doce de la noche, empezaron a hacer un ritual, de pronto se dejo venir una tempestad, la luna se escondió y la noche se hizo más oscura, de pronto en medio de candela y humo, apareció una figura con cola y cachos grandes, era el mismísimo Diablo.
Las mujeres temblaban de miedo, entonces el demonio les dijo: No tienen porque preocuparse, ustedes serán brujas reinas de la oscuridad y les hechizo; les daré poderes mágicos y podrán volar en escobas, serán mis aliadas, eso si, todo esto a cambio de sus almas y espíritus serán míos.

Diseño: Waosolo
Personaje: La Bruja
Material: Plastilina
Las brujas aceptaron el pacto con el demonio. Este se despidió diciéndoles: Ahora tienen el poder del mal, podrán volar a otros lugares de la tierra.
Donde quiera que vayan encontrarán brujas, algunas con mayor experiencia y edad que ustedes beben actuar con cautela porque los aliados de mi enemigo, las perseguirán para matarlas, por eso al salir la noche, pueden cambiar su piel por plumaje o piel de gallina, les doy el poder de convertirse en sapo, lechuza, gallina o murciélago, así escaparan porque la que atrapen, la colgaran de un árbol y la quemaran.
Otra vez hubo humo y un fuerte viento, entonces el diablo desapareció ante los ojos de las mujeres que después de haber hecho el pacto con el diablo, unas reían a carcajadas, mientras otras lloraban arrepentidas de lo que habían hecho, pero ya no había marcha atrás.
Desde entonces las brujas vuelan en busca de hacer maldad, otras que se roban a los niños, hay otras que de día están en su casa ven suerte y atinan, porque en las noches vuelan y se dan cuenta de la situación que está viviendo la persona. Muchas de ellas practican hechicería, en especial preparan maranguangos, quereme y otros menjurjes que les venden a los hombres que necesitan someter a mujeres o por el contrario mujer para atrapar a un hombre.
Los campesinos tienen la creencia que dejando un poquito de sal atrás de la puerta; la bruja no entrara a su casa. Muchos no creen en las brujas, pero de que las hay las hay. 



El Duende
Por: Wasolo  
Quibdó, Chocó - Colombia
Diseño: Waosolo
Personaje: El Duende
Material: Plastilina
Es uno de los mitos más populares y difundidos en América. Según la creencia, hay dos tipos de duende: uno juguetón y otro malévolo.
Por lo regular, el duende es bajito y rechoncho, con aspecto juvenil y usa trajes brillantes o de color vivo para llamar la atención. A menudo protege su rostro con un sombrero de alas grandes de paja. Este tipo de duende vive en el espesor de los bosques, sobre los árboles. Cuando quiere molestar apela a la ociosidad, escondiéndole el dedal a las amas de casa, el hilo y la aguja; y al jornalero, ocultándole el azadón, el machete, el barretón, o la pala. En la cocina esconde el molinillo, la mano de moler, bota el agua de las ollas, sala la sopa. En las habitaciones esconde los zapatos, las medias, la ropa o apaga la luz; destiende las sabanas de la cama y tira las almohadas al suelo. Del duende juguetón se dice que ríe a carcajadas en los cielos rasos y toca flauta recostado contra los troncos de los árboles.
Diseño: Waosolo
Personaje: El Duende
Material: Plastilina
Al duende malévolo le gusta hacer ruidos insólitos que causan terror o espanto; se posesiona de las casas ajenas y las atormenta: tira piedras, verdaderas lluvias de piedra contra sus techos y paredes. Ensucia las comidas con estiércol, quiebra los platos, bota o dobla las cucharas, persigue a las muchachas adolescentes, las pellizca, les toca las nalgas, les coge los senos y se las aprieta hasta hacerlas llorar; las muerde, las empuja y las hace caer. A los niños les chupa la sangre mientras duermen, les pega y les hecha agua en la cara.
Este tipo de duende es peligroso cuando está enamorado y no es correspondido, o cuando tiene rival. Si esto ocurre, le raja la ropa a su pretendiente, la asusta a medida noche, la chuza con alfileres, la hace caer de la cama y la golpea. Al contendor lo asusta cuando va de visita, presentándosele como un sapo enorme o una culebra gigantesca, a mitad del camino. Si la novia le brinda un fresco, se lo derrama en la camisa; si enciende un cigarrillo, le quema la boca; si trata de sentarse le quita el asiento para que se caiga y si está de pie le golpea las rodillas para tumbarlo. En fin, si nada de esto ocurre hace que la novia le lleve la contraria en todo hasta que se termine la relación.
En muchas regiones se cree que el duende es un alma que se fue de este mundo si ser bautizada.

La Madre de Agua (Marediagua)
Por: Wasolo  
Quibdó, Chocó - Colombia
Diseño: Waosolo
Personaje: El Duende
Material: Plastilina

Diseño: Waosolo
Personaje: El Duende
Material: Plastilina
Es, según la creencia, una mujer de cuerpo esbelto, atractiva y hermosa, de cabellera rubia y larga, con buena voz para el canto. Cuando quiere atraer a alguien basta con entonar una canción que escoge especialmente para el momento preciso. Quien la escucha se fascina con el ritmo y la cadencia de su voz melodiosa, con los cuales logra hipnotizar a sus victimas y hacer que la sigan automáticamente hasta un río o una quebrada, para ahogarlas llevándolas después a las profundidades de las aguas, donde tiene su palacio.
La Madre de Agua, se dice, tiene preferencia por los niños a quienes atrae fácilmente con su dulzura y su voz musical pegajosa. Es por ello que los moradores del campo no dejan a sus hijos solos a orillas de los ríos, mientras salen a cumplir sus faenas diarias, pues el peligro de que la Madre de Agua se los lleve es inminente. Los niños flechados por la Madre de Agua se enferman, sueñan con ella, la llaman y la desean fervientemente. Como se dijo antes, basta con que se escuche su voz para seguirla a ciegas, maquinalmente.
Esta mujer escultural y simétrica, según la creencia, también suele presentarse con traje de musgos y lamas, se camufla entre los charcales a la orilla de los ríos, riachuelos y quebradas para atrapar a los pescadores, llevárselos a su estancia subacuática y devorarlos.

La Madre Monte (Madremonte, Madreselva o Marimonda)
Por: Wasolo  
Quibdó, Chocó - Colombia

Diseño: Waosolo
Personaje: La Madre Monte
Material: Plastilina
Es considerada por los campesinos de casi todas las regiones del Chocó como una especie de deidad tutelar de los montes y las selvas; se viste con chamizas, bejucos, hojas y ramas de árboles y se enraíza en los pantanos. Es alta y corpulenta, con ojos desorbitados, de los que hace brotar chispas de candela. Tiene colmillos punzantes como los de saíno, tatabro o tiburón. Siempre está cubierta de musgos y su cabellera la protege con un sombrero grande de hojarascas que le ocultan la cara. Quienes la conocen dicen que es mitad mujer y mitad monte y pantano.
La Madremonte se encuentra en el nacimiento de los ríos y quebradas, y cerca de las peñas. Aparece en las zonas donde hay marañas y manigua, entre árboles copiosos.
Diseño: Waosolo
Personaje: La Madre Monte
Material: Plastilina
Su misión es cuidar los bosques, las selvas y en general, la naturaleza. Es por ello que ataca con ferocidad cuando hay vientos, tempestades e inundaciones que acaban con las cosechas y los sembrados. De igual manera, lanza gritos estridentes e infernales, precedidos de quejidos furiosos cuando los taladores de árboles y los cazadores invades sus predios. De ella se dice que atrae, con facilidad, a los leñadores que buscan su sustento en las trochas y los caminos; pues, al escuchar sus chillidos ensordecedores, parece que una fuerza hipnótica les ordenara seguir sus pasos entre los matorrales y la naturaleza, donde les hace extraviar su derrotero, días, semanas y meses. Allá los descuartiza y, finalmente, se los come, dejando como residuo solamente un rimero de huesos deformes.
Cuando hay tempestades y los ríos crecen arrastrando palos, troncos de árboles, ramas y hojas secas, regularmente se dice que ello es debido a que la Madremonte está haciendo limpieza. También se dice que cuando el agua se enturbia o se ensucia, es porque la señora -mitad mujer y mitad monte y pantano-, se está bañando; por ello, es recomendable que esos días nadie beba agua del rió o nade en él, ya que su cuerpo putrefacto deja un olor pestilente que contagia produciendo culebrilla, carácter, buba, sarna o tabardillo.
Para evitar la Madremonte, los campesinos le dejan tabaco en sus parajes, pues ella es buena fumadora o, sencillamente, llevan consigo pepas de calabalonga, medallas y escapularios benditos, y varas de cordoncillo.
La Madremonte, también se comenta, defiende de encarecidamente a las doncellas de los violadores y persigue a morir a los vagabundos y esposos concubinos, cuando éstos salen de pesca o de paseo por los bosques, las fincas o las haciendas. A la Madremonte también se le llama Madreselva o Marimonda. 

El Maravalí (Barco Fantasma)
  • Por: Wasolo  
  • Quibdó, Chocó - Colombia
Diseño: Waosolo
Personaje: El Maravelí
Material: Plastilina, Madera, Bolsa, Cáñamo
En la costa pacífica colombiana existe la leyenda del buque Maravelí, que en forma misteriosa viaja por las noches en el Océano Pacífico.
Diseño: Waosolo
Personaje: El Maravelí
Material: Plastilina, Madera, Bolsa, Cáñamo
Los bogas y pescadores ven este buque fantasma en los días de la Semana Santa: sube y baja con las olas y huye de los tifones violentos, según las gentes, lleva lámparas amarillas con candelas en el palo mayor. Su luz refulgente es de tal intensidad que enceguece a los animales, hiela la sangre de los hombres y daña los sembrados.
La rapidez del Buque Fantasma es impresionante según los costeños del Pacífico. En un instantes de encuentra en el Mataje, pasa a la ensenada del Gallo, en las abras de Ancón de Sardinas, o se balancea indolente en la isla de los Cocos o en el Malpelo coralino.
Algunos pescadores de Iscuandé dicen que el Buque Fantasma tiene como mil brazas de largo, quinientos pies de eslora, una gran manga, ochenta pies de puntal y una velocidad incalculable.
Diseño: Waosolo
Personaje: El Maravelí
Material: Plastilina, Madera, Bolsa, Cáñamo
Las gentes hablan de que en el Maravelí se hacen fiestas misteriosas con bailes siniestros, diversiones de aquelarre, música con instrumentos antiguos, y se escuchan gemidos, cadenas, seres que lloran y maldicen, gritos profundos y un ambiente de misterio y desolación.
El Buque Fantasma lo han visto los marinos de Tumaco y los bogas de Barbacoas. Existe la creencia de que es la proyección de un buque que hizo tráfico de esclavos en la época colonial; otros relatan que es el fantasma de un buque que cargaba las riquezas que se obtuvo de las explotaciones del caucho y del cacao de las regiones de la Amazonía, el Putumayo y el Caquetá, y que se hundió en el Pacífico con toda su tripulación.
Existe la creencia de que quien mira de cerca el Maravelí se enloquece, o queda ciego, o muere lanzando gritos espantosos; los perros aúllan y los animales corren presos del terror. El Buque Fantasma viaja sin descanso a toda máquina, estremece los bosques de manglares y llena de misterio la naturaleza. Es el terror de las gentes del litoral pacífico.

El Mohán de Ichó
Por: Wasolo  
Quibdó, Chocó - Colombia
Diseño: Waosolo
Personaje: El Mohán de Ichó
Material: Plastilina
Se dice que en este caserío vivían dos compadres brujos que, a primera oportunidad, trataron de competir en conocimientos. Uno se transformaba en gallina y otro en pavo; uno en tortuga y el otro en perro, y así sucesivamente. El escenario de sus alardes y demostraciones era el tramo de la carretera Quibdo – Tutunendo.

Diseño: Waosolo
Personaje: El Mohán de Ichó
Material: Plastilina
Una vez uno de los compadres se encontró, a mitad del camino, una curiosa tortuga; la recogió y se la echó al hombro, pero a medida que avanzaba observaba que aquella crecía en tamaño y, obviamente, en peso, hasta que no pudiendo soportarla más la arrojó al suelo. Cuál no sería su sorpresa al verla transformada en su compadre rival, quien socarronamente atinó a decirle: “Gracias, compadre por cargarme; hoy tenía pereza de caminar” y desapareció misteriosamente para esperarlo en Tutunendo, muerto de risa.
Al compadre no le gustó el juego y juró vengarse de alguna manera. Fue así como otro día se fue de caza por las cercanías del Icho, cuando a pocos metros de distancia se encontró en frente a un tigre descomunal con apariencia humana. El animal se le plantó en actitud de ataque y se lanzó para devorarlo, pero el compadre se defendió con la misma habilidad del felino. “Este es mi compadre”, se dijo para sus adentros, y sin pérdida de tiempo rezó el credo al revés, oración apropiada para hacerlo inofensivo y para que no recuperará su estado antropomorfo. Y así fue. El compadre se quedó definitivamente transformado en tigre y se dedicó a arrasar porquerizas y gallineros, devorar vacas y acabar con cuanto animal doméstico encontraba a su paso.
El Mohán había sembrado el pánico en el pueblo de Icho; pues al final de recorrido atacaba indiscriminadamente a niños, jóvenes y adultos. Fue, entonces cuando el señor Marcial Gamboa, veterano de la Guerra de los Mil Días, viejo conocedor de la región y sus misterios, preparo su rifle con dos balas en cruz y se dedicó al acecho de la bestia. Al avistarla bastó con dispararle una sola carga para que, herida mortalmente, dando balazos y lanzando mugidos estruendosos, se estrellara aparatosamente contra los árboles y la maleza de la selva, como si se tratara de una operación exterminio de la naturaleza. Ya agónico, un indio le atravesó el corazón con una lanza de palma, ante el peligro de que, como el ave fénix, la fiera se levantara de entre las ruinas.
Quienes tuvieron la ocasión de ver aquel Mohán depredador aseguran que medía unos tres metros de largo por dos de alto y pesaba más de ochocientos (800) kilos; tenia garras descomunales, en forma de arpón, y confirmaron la visión de su apariencia humana.

La Mula Cuaresma
Por: Wasolo  
Quibdó, Chocó - Colombia
Diseño: Waosolo
Personaje: La Mula Cuaresma
Material: Plastilina
Diseño: Waosolo
Personaje: La Mula Cuaresma
Material: Plastilina
Una joven enamorada del padre terminaron teniendo un amorío el padre de regalo le dio una cadena que le dijo que nunca se la quitara al tempo la joven quedo embarazada del padre pero el padre desapareció del pueblo dejando a la joven abandonada esto ocurrió iniciando la cuaresma el primer viernes la joven desapareció y se cuenta que esta joven se convirtió en mitad mula y mitad mujer y la cadena que le regalo el padre crecía con el tamaño del pecado que había cometido
Y desde entonces esta Mula Cuaresma como se le llama sale especialmente el primer viernes de cuaresma y el ultimo para matar del susto a los hombres infieles y asustar a los padres y todo el que este en las calles en las fechas de semana santa.







La Pata Sola
Por: Wasolo  
Quibdó, Chocó - Colombia

Diseño: Waosolo
Personaje: La Pata Sola
Material: Plastilina
La Pata Sola o Pata’sola es un mito de las selvas, que se manifiesta como una figura con una sola pata que termina en una pezuña grande de burro o de caballo, de puerco o de chivo. Es una mujer vieja de cabello áspero y enredado, ojos rojizos y brotados, desnuda, con un solo pecho, boca grande, nariz de gancho, brazos largos, labios gruesos y colmillos de tigre. Con una sola pata da saltos gigantescos y mortales, y avanza con rapidez sorprendente.
Diseño: Waosolo
Personaje: La Pata Sola
Material: Plastilina
Es la madre de los animales del monte, encargada de borrar las huellas o los rastros de los animales perseguidos por otros; pero para que esta operación se cumpla debe caminar al revés es, pues, la Pata’sola un ser unípede. A su única pierna se unen los dos muslos. Se dice que es amiga de casi todos los animales montaraces, a los que defiende a capa y espada de otros animales y de los humanos, especialmente de los cazadores, caminantes y colonos.
La Pata’sola, según versión del campesinado, se transforma en mujer hermosa, motiva y cautiva a los hombres, y se los lleva hasta la espesura de las montañas donde los abandona, unas veces sin ofenderlos; otras, triturándolos con sus puntiagudos colmillos. También suelen transformarse en perro cazador, de orejas grandes, o en una vaca, según las circunstancias. De ella se dice, además, que se roba los niños para chuparles la sangre y después abandonarlos en el monte.
La versión popular dice que la Pata’sola era una mujer bella, pero que por libertina le amputaron una pierna con un hacha y la arrojaron a una hoguera hecha con tusa de maíz; por eso, no puede ver el hacha, la candela ni las mazorcas de maíz. Para resguardarse de la Pata’sola los cazadores llevan perros, pues éste es el único animal que siente sus pasos y la avista a distancia, el que mejor conoce los intricados caminos de la selva, dado su oficio de “cazador” y animal domestico que más le teme por que le conoce sus pisadas y su secreto. 

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